A raíz del hilo ..
viewtopic.php?f=3&t=2230&st=0&sk=t&sd=a&hilit=si+yo+fuera+rico&start=0 .. he reflexionado sobre frase de AndreS, "si yo fuera rico" ... Por ello, me he animado a abrir este post, como tributo a AndreS y Jacinto, nuestros socios fánaticos (yo también) por la "criatura mecánica" denominada 993 GT2 o el ultimatum de Porsche.
Lo prometido es deuda. Para abrir boca es recomendable darse un paseo por este enlace que sin duda expone tanto el concepto como la imagen de las dos versiones del modelo 993 GT2 (GT2 y Evo respectivamente)...
http://8000vueltas.com/2009/04/25/porsc ... rte-1-de-2Tras leer esta interesante introducción me ha llamado la atención la expresión “alerón demencial” para explicar el nuevo alerón del 993 GT2 Evo y no he podido evitar recrear en la memoria la imagen del alerón que Jacinto lleva en su 993 GT2, es decir, tal como se cita “portaba un alerón demencial en color negro (el de la fibra de carbono)”. A partir de ahora debemos ponerle el apellido Evo al GT2 de Jacinto.
Capítulo I - La trama El 993 GT2 es una versión muy especial de la serie 993, un pura sangre concebido para lograr la homologación de un deportivo Porsche a la hora de competir en las carreras de la clase IMSA de EE.UU., en el campeonato ADAC de Alemania y en el campeonato de resistencia BPR ya citado en enlace arriba propuesto (FIA GT Championship).

Como curiosidad, el Campeonato IMSA GT de gran turismos y sport prototipos, fue organizado por la International Motor Sports Association entre los años 1971 y 1998. Las carreras se disputaban en circuitos de Estados Unidos, Canadá y México. Los reglamentos se modificaron numerosas veces hasta que en 1999 la clase IMSA fue sustituida por la American Le Mans Series, a la vez que en 1998 surgió una serie alternativa que más tarde se convertiría en la Grand-Am Rolex Sports Car Series.

Hasta 1995, Porsche había permanecido en la pomada de la competición cosechando excelentes resultados con sus 911 3.8 RS y RSR, unidades que se fabricaron en serie y que no desmerecieron en absoluto a la hora de lograr triunfos y admiración dentro del contexto para el que fueron entregadas al mercado. Sin embargo, he aquí el primer peldaño de una gran diferencia, Porsche dió una paso más allá con el GT2 al ahondar en el concepto de los vehículos de competición absolutamente espartanos, totalmente alejados del aburguesamiento de los 993 de serie, desprovisto de todo accesorio innecesario para las carreras.

El 993 Turbo con tracción a las 4 ruedas y doble turbocompresor tuvo una excelente acogida lo que animó a Porsche cuando consideró que este modelo podría tener "madera" al referenciarlo como punto de partida hacia el proyecto GT2. La consabida configuración del motor boxer de 6 cilindros con doble turbo fue aceptada sin dudas, pero al motor del GT2 le fue aumentada su potencia desde los 408 CV hasta los 430 CV a 5.750 rpm.

La potencia y la tracción todo atrás no fueron los únicos cambios: EL 993 GT2 carecía del sistema de tracción integral del 993 Turbo . No había control de tracción alguno. Todo ello convertía a este 911 en una máquina especial, aligerada y perfeccionada; las manos del conductor y el control sobre el pié derecho (acelerador-freno) eran las únicas variables del sistema de control de tracción, los únicos factores que se podían interponer entre el piloto y el paisaje del que se podia formar parte integral en caso de error.
Capítulo II - El nudo El chásis del GT2 habia sido retocado con esmero, como es habitual ante similares circunstancias en el pasado para Porsche. De manera cabal, el nuevo chasis se había adaptado a las exigentes prestaciones adicionales del motor y de la tracción. Reducción de altura, centro de gravedad más bajo, muelles y amortiguadores de mayor rigidez, brazos de suspensión reforzados con cojinetes de goma de mejores características aportaban una mayor rigidez a la carrocería monocasco autoportante del GT2, elevandolo al grado más sublime nunca antes experimentado por la tecnología Porsche.

De igual manera, los frenos del GT2 eran una historia aparte gracias a sus discos ventilados de 325 mm de diámetro montados en todas las ruedas con las inseparables pinzas de 4 pistones. Con el ánimo de camuflar un poco estos monstruosos discos de freno, se encontró la solución mediante una configuración de llantas de aleacíón SpeedLine de tres piezas de 9J x 18 pulgadas en el eje delantero y de 11J x 18 pulgadas en el eje trasero, sobre las que se alojaban unos impresionanantes neumáticos 235/40ZR18 delante y 285/35XR18 detrás.

Ante la necesidad de alojar estas llantas más grandes se requirieron pasos de rueda postizos y atornillados a la carrocería. Esta adaptación permitía aumentar la anchura del GT2 unos 62 cm con respecto a cualquier otro 993 de serie. El GT2 estaba diseñado para la competición por lo que no podían faltar los impresionantes elementos aerodinámicos. El más notable era un alerón trasero, ya antes citado como “demencial” en la introducción, cuyas dramáticas dimensiones no dejaban lugar a dudas con respecto a los efectos aerodinámicos que éste apéndice produciría sobre el chasis.

Además, como complemento, el parachoques anterior estaba provisto de dos “spoilers” inferiores que eran los responsables de infundir las necesarias cargas negativas con las que adherir mejor el chasis hacia el suelo. No podían faltar unas tomas de aire para llevar refrigerar los frenos delanteros. A este equipamiento aerodinámico se unían los faldones laterales tomados directamente del 993 Turbo.
Capítulo III - El desenlace Sin duda que la zaga del 993 GT2 fue diseñada para concebir un coche de competición: el plano superior del alerón trasero biplano, podía ajustarse para adaptar el vehículo a las necesidades específicas para tener un mayor o menor grado de carga aerodinámica negativa (adherencia al suelo) de acuerdo con el circuito en el que se debía rodar.

Pero donde se atisbaba la irrefutable personalidad deportiva del GT2 era en el interior, en un habitáculo sobrio, espartano, estrictamente provisto con lo esencial: nada de cuero por parte alguna del interior, ni climatizador, ni tan siquiera aire acondicionado. Retomando las ideas plasmadas en el interior del 911 GT1 de carreras, lo importante era un par de “baquets” de competición, una jaula de protección anti-vuelco y los arneses de seguridad. Ni rastro de los elementos de las aburguesadas unidades estándar de serie.

El 993 GT2 era una máquina depurada para la competición que se hacía irresistible a los corazones de los apasionados del 911 en particular y de Porsche en general. Estamos ante unas prestaciones en cuanto a potencia (430 CV), velocidad (298 km/h) y aceleración (0-100 km/h en 3,7 seg) que dejaban al 993 Turbo en una posición de clara inferioridad.

Pilotar un 993 GT2 es materializar una experiencia sublime a los mandos de un pura sangre de carreras; no cabe la más mínima duda, el 993 GT2 es uno de los modelos insuperables de circuito-carretera que Porsche ha fabricado en Stuttgart para el deleite de los sentidos de sus más afortunados clientes.

El 996 GT2 es claramente otra historia muy distinta: mientras el 993 GT2 fue primeramente concebido para correr en circuito para después ser utilizado en carretera, el 996 GT2 se fabricó con el único propósito de ser utilizado en carretera aun a pesar de que mantiene elementos deportivos de indudable eficacia en una experiencia dentro de un circuito.